tampoco insomnio ajeno.
Quiero ser el aire y el sueño
donde las paredes te envuelvan
y no logres llegar a la ventana
para escapar.
Quiero ser esa parte incomoda
del saco que usas
como segunda piel.
No quiero ser
lo que esperan de mí.
Quiero ser más
o todo lo contrario.
Quiero ser mi aire
y mi propio insomnio.
Quiero ser el que
hace música en silencio
y mira con la punta de los dedos.
No quiero ser el tiempo
ni los segundos;
prefiero ser la falta de los mismos
para actuar como sentencia final.
Yo no quiero ser aquel
doble cara, con las bocas y los ojos bien cerrados.
Quiero apretar un puño,
ahogar un grito,
usar eso como definición.
Quiero estar colgado de las nubes
para hacer como las palomas
con los autos en la calle,
a ver si así encuentran un motivo
para fijarse en el cielo
mientras caminan.
Escrito en el año 2015
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