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3/11/16

No me hables con Pi y radianes

No quiero más perífrasis
porque lo que dices
te deslinda
de todo eso que señalas con los dedos; quiero lo contundente.

Se fuga la verdad por los huecos de tu boca
se acumulan en suma los ecos poco a poco, causando histeria.
Lo que se calla habla,
sugiere,
actúa
y se repite.
El olvido es un lenguaje
que hablamos en desvíos
y en equivocaciones pero,
no llegamos a un vacío
sino a una sustitución:
"Las palabras también son imágenes."

Quiero lo contundente.
Porque lo reprimido está dispuesto a manifestarse
en otro lugar.
Moviéndose por túneles subterráneos
y presente en ausencias significativas.
A veces lo llamamos cáncer social o bajas civiles e inclusive
lo han llegado a nombrar como crecimiento negativo.
Pero da igual todo eso,
que no se les olvide
que lo importante no es el olvido
sino el recuerdo erróneo;
eso es lo contundente.

Eso, a lo que aludes en tus sombras, restituye el origen
de la histeria en la televisión,
en la radio y las noticias.
Todas las bocas lo miran, todos los ojos lo callan,
todos los desvíos tienen su mecanismo
y aún si te retiras con lagrimas y todos tus buenos errores
seguirá asfixiándote,
lentamente
el nudo de la corbata...
... así nosotros
para comprender nuestra realidad
tenemos que hablarla.
Aunque las palabras nos rompan,
no hay que caer en su práctica
eufemista
de ponerle azúcar al limón.