El saco te quedó muy grande.
Tan grande que caes, desde tus casi dos metros de altura.
En posición fetal, un gato consentido.
Hay tanto ruido, que no puedo guardar silencio.
Siempre se activa mí sentido arácnido, pero no lo sé escuchar.
Me cuesta aceptarlo; soy pleno pese a mis errores, pese a mí insuficiencia.
Es como si no lo mereciera.
Quizá siempre me he sentido así, muy dentro de mí.
¿Hasta cuándo estaré listo? - Le pregunto al techo, después de sollozar un poco, mientras mastico la agridulce idea de que el vacío puede ser llenado desde adentro, de que los errores hoy serán aciertos mañana, de que las grandes misiones empiezan con el fracaso, de que todo esto tendrá finalmente algún sentido...
Por ahora no queda más que respirar y dormir, un desliz más tachado de la lista, ¿cuántos me faltan?
-
Tú, que me escuchas dentro de mí. Ha llegado el momento. Me pongo enteramente a tu disposición: guíame a dónde tengamos que ir. Pero no olvides; el corazón, no lo olvides.
*Se me hace interesante la idea de una "lista de errores" (similar a las listas que hacemos pero con objetivos), que hay que tachar para poder eventualmente convertirnos en mejor personas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario