A
veces quisiera llegar a lo más alto de mí
y
para eso tengo que escalar hacía abajo.
Los
versos me salen más atrevidos de lo que yo me atrevo a ser
entonces,
choco contra el suelo, quedo inmóvil.
Esas
veces quisiera retenerlo todo
pero solo hay aire entre mis dedos.
Veo
que todos estamos llenos de lo mismo
y
aun así quiero huir de lo mío.
Tengo
que darme cuenta de que soy un tonto.
A
partir de ahí
comenzaré
a comprenderme.
Ese
es el primer acierto;
ver
siempre la misma frase en el reflejo de los charcos tras la lluvia
o
en el retrovisor del automóvil, donde todo está más cerca de lo que parece.
Siempre
las mismas ideas
más
cerca de lo que parecen.
Una
foto, que dice:
“Estoy
lleno de errores
y
una que otra verdad;
yo
no quepo en mi cama
pero
todo esto cabe en casi dos metros.”
Es
cierto.
A veces no quepo en los sueños,
ni
en un grito.
Otras
quepo muy bien en una canción
o
en tu cama.
Es
cierto, soy muy alto
y
aun así
no
siempre estoy a la altura.
Otra:
“No siempre
la altura
está
en
mí.”
Las
mismas ideas
más cerca de lo parecen.
De
algo estoy seguro
y
lo repito:
Soy
un tonto…
pero
yo no podría ser más listo.
Escrito en el año 2015
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